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Un Día de Muertos en OldTwon San Diego.



- Cruzando la frontera pareciera hay un “Pueblo Mágico”…pero en California

TEXTO Y FOTOS: ATAHUALPA GARIBAY

SAN DIEGO, CA.- El olor a cempasúchil, las caras pintadas de catrinas, los sombreros de charro y el sonido de los tambores y caracoles, se apoderaron de la noche en la avenida principal de OldTwon San Diego.

Sí, es la noche del Día de Muertos, una tradición cien por ciento mexicana cuyas raíces se remontan a la época prehispánica. Aquí en el “viejo San Diego”, cientos de familias mexicanas, mexicoamericanas y norteamericanas mantienen la tradición de rendirle homenaje a los “fieles difuntos”.

La calle principal de esta comunidad, donde se asentaron los fundadores de San Diego hace más 180 años, parece parte de un “Pueblo Mágico” de México.

Mexicanos vestidos con atuendos típicos de regiones del centro y sur, el idioma, la gastronomía y la celebración del Día de Muertos, nos trasladarían a cualquier parte de Oaxaca, Michoacán o el Distrito Federal.

Los restaurantes lucen atiborrados de residentes y visitantes. Los menús ofrecen burritos, fajitas, carne asada, guacamole, nachos, aguas frescas, churros, elotes, entre otras delicias. Llama la atención una señora que prepara tortillas de harina a mano, y las vende en un dólar. Ella forma parte de la planta laboral de un conocido restaurante de esa avenida.

Los norteamericanos saborean la tortilla de harina. Sus rostros revelan que su sentido del gusto explota al probar la mezcla de harina con la mantequilla.

Metros adelantes, las tiendas de curiosidades mexicanas hacen su “agosto”. Venden mascaras de calaveras, diademas con flores sintéticas de cempasúchil, zarapes y sombreros de charro.

Más allá, las “pinta caritas” atienden uno tras a otro a los norteamericanos que quieren tener un catrín o catrina en la cara.

Las catrinas –en su mayoría de origen estadounidense—posan para las cámaras fotográficas en “El Campo Santo”, el cementerio de OldTwon San Diego, fundado en 1949.

Allí se encuentran, o estuvieron, las tumbas de los fundadores de esa comunidad. Destaca la familia Estudillo, una de las más acaudaladas de la época en San Diego.

Cuadras adelante, los turistas se toman fotografías con una Catrina Gigante, con un arreglo de flores de cempasúchil.

Los visitantes caminan y aglutinan en el exterior de la Iglesia de la Inmaculada Concepción. Ahí se dan cita las catrinas y los danzantes prehispánicos.

Allí comienza el ritual del Día de Muertos. Retumban los tambores, suenan los caracoles, y el aroma del incienso convierten el momento en una noche mágica.

Danzantes bailan ataviados con trajes mexicas, y catrines y catrinas caminan tomados de la mano hasta llegar al “Campo Santo” para honrar a los muertos.

Sí, esos muertos que convirtieron a OldTwon San Diego, en una comunidad donde las tradiciones mexicanas superan a las norteamericanas.

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