• Diego Rodriguez

¿Culpable o no?


Los casos reportados de violencia de género provocados por futbolistas cada vez han estado más en el círculo mediático de los medios de comunicación y la opinión pública, a pesar de no tener el tratamiento adecuado que conllevan estos temas.


El fin de semana pasado se denunció un caso más de violencia, en esta ocasión el agresor fue el futbolista del Manchester United y la Selección Inglesa: Mason Greenwood. Los actos clasificados como violencia, física, verbal y sexual hacia su novia, han sido cuestionados sobre su veracidad.

La víctima expuso a través de redes sociales fotografías, videos y audios donde hay pruebas contundentes, tales como la voz de Mason exigiendole tener relaciones sexuales. Cabe resaltar que la víctima y Mason mantenían una relación sentimental desde hace tiempo, al menos eso se reflejaba en las redes sociales.


Greenwood, futbolista de 20 años, se ha caracterizado por las indisciplinas a lo largo de su corta carrera, en septiembre de 2020 fue vetado de la selección por meter prostitutas al hotel de concentración junto con otros compañeros.


Hace unas semanas, su compañero de equipo Cristiano Ronaldo hizo una declaración hacia los jugadores jóvenes del Manchester United: “Los jugadores mayores siempre pueden ayudar a los jóvenes. Pero si te doy un consejo para tú día a día y lo ignoras, será difícil”. La interpretación se puede relacionar con la situación de “falta de humildad” que hay en los jóvenes en Carrington.


La falta de esclarecimiento sobre los temas de violencia de género, prestan a la opinión pública a opinar con una postura pro-agresor, con el discurso mal utilizado de “El principio de inocencia se basa en que no eres culpable hasta que se demuestre lo contrario”, y es cierto, pero abogados como Guillermo Cabrera colaborando para esta columna, afirman que las evidencias videográficas confirman contundentemente que Mason ha agredido a la víctima.


Consecuencia de esto es el deslindamiento oficial del Manchester United y distintos patrocinios hacia el jugador, ya que a la espera de lo que dicte un juez (Mason actualmente se encuentra en libertad condicional, según The Athletic), es más que evidente el cometido de Greenwood.


La opinión pública ha dado énfasis en que la importancia del tema es la consumación de la carrera fugaz de Mason en el fútbol profesional con el gran futuro que prometía, cuando el verdadero tema no es que Mason arruinó su futuro, más bien arruinó el pasado de una persona.

No sé qué es más sorprendente, si los usuarios de redes sociales argumentando que las pruebas no son suficientes para catalogar como verídica la violencia cometida por Greenwood, o el hecho de que sigan surgiendo estos casos de violencia por figuras mediáticas tan importantes del Balón y pie.

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