• Luis Carlos Rodríguez González

PERSISTE EN MEXICO SISTEMA DE “CARCELES” PARA MILES DE NIÑOS MIGRANTES

Luis Carlos Rodríguez González/The Exodo

Noemi de 12 años y migrante ecuatoriana, recorrió más de 6 mil kilómetros desde su hogar con la intención de llegar a Estados Unidos. Pero fue “asegurada” por policías en Chihuahua cuando era trasladada por un “pollero” a la frontera. Su caso ocurrió en marzo del 2014 cuando enfrentó al sistema judicial mexicano, con su burocracia, interrogatorios por parte del Ministerio Público, trabajadoras sociales y psicólogos tanto de la Policía Municipal como de la PGR.

Al final, hostigada, acorraladas por preguntas, vista más como un delincuente que como una víctima, pidió permiso para ir al baño y se ahorcó. En agosto del 2015, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) envió una recomendación a la PGR al determinar que “se encontraron violaciones a la integridad personal, el debido proceso y a una vida libre de violencia, que derivaron en el suicidio de la niña”.

No es un caso aislado. El Gobierno Mexicano mantiene intacto el sistema de cárceles migratorias donde cada año alrededor de 40 mil niños centroamericanos son detenidos por meses como si fueran delincuentes, lo que ha derivado en casos de abusos e incluso sexuales en contra de los menores, suicidios e incluso casos en que son hacinados con personas mayores en penales de estados como Veracruz.

Huyendo de la violencia y la pobreza del llamado “Triangulo del Norte”, es decir Honduras, El Salvador y Guatemala, decenas de miles de menores intentan cruzar por México para llegar a la frontera con Estados Unidos con fines de reunirse con sus padres o simplemente sobrevivir ante las amenazas ser reclutados o muertos por parte de pandilleros en sus países de origen.

En México, la mayoría de los más de 35 mil niños que cada año son detenidos podrían aspirar al asilo por la situación de peligro de la que huyen. Sin embargo, las autoridades mexicanas sólo otorgan ese derecho al 1 por ciento de los solicitantes, el resto son encerrados por meses y después deportados, muchos con una virtual sentencia de muerte, a sus países de origen.

De acuerdo a organizaciones no gubernamentales y de derechos humanos, el Gobierno de México tiene una red de estaciones migratorias que funcionan en los hechos como “cárceles” y son una especie de “embudo” para detener el flujo de migrantes.

Fray Tomas, director del Albergue La 72, en Tenosique, Tabasco, señaló que existen diversas evidencias del maltrato a niños y adolescentes en las estaciones del Instituto Nacional de Migración (INM) y que incluso hay evidencias de los nexos de algunos funcionarios del instituto con bandas del crimen organizado y de la forma que policías federales realizado allanamientos a albergues de migrantes para menores.

La senadora con licencia, Layda Sansores San Román, indicó que desde 2015 a la fecha se han detenido a 99 mil 319 niños migrantes en México, los cuales terminaron en las estaciones del INM que funcionan como verdaderas “cárceles migratorias”.

Al respecto, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) ha señalado que las autoridades migratorias de México detuvieron al menos a 40.637 niñas, niños y adolescentes migrantes centroamericanos no acompañados entre 2014 y 2016.

Estos menores son víctimas de delitos y extorsión por parte de otros migrantes, sus propios guías o las autoridades mexicanas "otros más sufren secuestros, asaltos y agresiones por miembros del crimen organizado, por lo que se les van minando sus sueños y esperanzas".

Human Right Watch el informe “Puertas Cerradas” expone que en total, más de 35.000 niños estaban detenidos en centros de migración en 2015 en México. Más de la mitad de los cuales eran niños no acompañados.2

“Incluso aquellos con la suerte de ser transferidos por los agentes del INM a centros del DIF experimentaron alguna forma de detención. En la mayoría de los centros del DIF los niños no asisten a las escuelas locales, no tienen visitas supervisadas a jardines infantiles, parques o iglesias, ni tienen ningún otro tipo de interacción con la comunidad”.