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TRUMP EMPRENDE PLAN PARA FORTALECER VIGILANCIA DE EU EN FRONTERA SUR DE MEXICO


TRUMP EMPRENDE PLAN PARA FORTALECER VIGILANCIA DE EU EN FRONTERA SUR DE MEXICO

The Exodo/Luis Carlos Rodríguez González

En el marco de la Iniciativa Mérida y de acuerdos recientes entre los gobiernos de Donald Trump y Enrique Peña Nieto, funcionarios estadunidenses instalan “kioscos” en la frontera sur de México, en estados como Chiapas, para recabar datos biométricos de migrantes centroamericanos y tener un mayor control sobre los flujos de personas que intentan cruzar hacia el vecino país del norte.

De acuerdo a un informe de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), dicha iniciativa es Financiada por la Oficina para Asuntos Internacionales de Narcóticos y Seguridad Pública (Bureau for International Narcotics and Law Enforcement Affairs, INL) del Departamento de Estado y el secretario adjunto de Defensa en materia de lucha contra el narcotráfico y las amenazas globales—para obtener quioscos de recogida de datos biométricos.

Además de los “kioscos” que funcionarán en las garitas y zonas de tránsito de migrantes en la frontera sur de México, también se instalarán en los centros de detención del Instituto Nacional de Migración (INM).

“Los funcionarios estadounidenses priorizan la recogida de datos biométricos (huellas digitales, fotos, y descripciones físicas) para ayudar a México a ser más consciente de quiénes están cruzando y para obtener alertas tempranas sobre individuos que tengan vínculos con el crimen organizado o el terrorismo (en especial de países fuera del hemisferio oeste) que puedan estar dirigiéndose a los Estados Unidos”, se destaca en el informe.

No es un proyecto nuevo, aunque con la administración de Donald Trump se busca fortalecer como parte de las medidas para frenar la migración de centroamericanos y mexicanos hacia Estados Unidos.

En el sexenio anterior, de Felipe Calderón, funcionarios de la Procuraduría General de la República (PGR) asignados a Chiapas, revelaron a The Éxodo que se intentó un programa para recabar muestras de sangre y saliva entre los migrantes centroamericanos que cruzaban hacia México, con el pretexto de que en caso de que desaparecieran o murieran, fuera más fácil su identificación.

“Obviamente el plan fracaso, a pesar de las presiones de Estados Unidos, por las implicaciones que tenía ello en materia de derechos humanos. Ello a pesar de que inicialmente la toma de muestras era voluntaria”, indicó un funcionario de la PGR quien pidió no citar su nombre y cargo.

El plan de Estados Unidos para “blindar” la frontera norte ha tenido varias fases. La Iniciativa Mérida y más recientemente, con el gobierno de Enrique Peña Nieto, el Plan Frontera Sur, el cual ha endurecido los controles migratorios y está obligando a cientos de miles de migrantes centroamericanos a buscar nuevas rutas, más peligrosas, más expuestos al crimen y con mayores costos económicos, comenta el vocero del Movimiento Migrante Mesoamericano, Rubén Figueroa.

El plan de los “kioscos” biométricos inició en 2011. Pero resultaron ser inadecuados para la tarea: no estaban conectados en red, de modo que toda la información que recogían se quedaba en sus discos duros individuales, principalmente en Tapachula, Chiapas, agrega el informe denominado “La Frontera Sur de México: Seguridad, Migración Centroamericana y Políticas Estadounidenses”.

Los nuevos equipos, principalmente computadoras portátiles adaptadas, estarán conectadas en red con la Ciudad de México, y la información sobre individuos detenidos se compartirá con el Sistema de Identificación Biométrica Automatizado (IDENT) del Departamento de Seguridad Interior de Estados Unidos, que alerta a las autoridades mexicanas si se encuentra una coincidencia.