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EL DESIERTO: LA ULTIMA ADUANA PARA MILES DE MIGRANTES MEXICANOS Y CENTROAMERICANOS

September 28, 2014

EL DESIERTO: LA ULTIMA ADUANA PARA MILES DE MIGRANTES MEXICANOS Y CENTROAMERICANOS

·         Más de 200 muertos cada año sólo en la frontera Sonora-Arizona

Luis Rodríguez/Portal The Exodo

Mexicali, Baja California. El oxidado muro de metal de más de cuatro metros de altura que bordea esta zona desértica de la frontera, es el último reto y aduana para miles de migrantes mexicanos y centroamericanos que han visto cerrada la opción de cruzar por Tijuana-San Diego por la estrecha vigilancia de la Border Patrol, así como es válvula de escape a la ruta de Tamaulipas que es de alto  riesgo por la presencia del crimen organizado que secuestra y extorsiona a quienes buscan llegar a Estados Unidos.

El desierto que cubre Mexicali, San Luis Rio Colorado y Nogales son “el otro infierno” de alrededor de 50 grados, también con su cuota de “pago de piso” a la delincuencia, pero que es uno de los últimas zonas donde aún se pueda acceder al “sueño americano” con su tarifa anual de muertes.

Esta ruta cobra cada año más de 200 muertos por insolación, cuyos cadáveres quedan sembrados en las arenas desérticas y que sólo un porcentaje son recuperados e identificados por sus pertenencias como fotografías, estampas de santos, monedas, cartas de familiares.

Jacinto, de 23 años, es originario de Tula, Hidalgo y es un sobreviviente del desierto de Arizona. Fue deportado hace dos años y desde entonces se encuentra estacionado entre Mexicali y San Luis Río Colorado en espera de otro “chance” para regresar con su familia que vive en Los Angeles, California.

Recostado en un gran pasillo del “Hotel de los Migrantes”, en Mexicali, está en espera de que su esposa le envié unos dólares para intentar cruzar por una zona cercana a esta ciudad fronteriza, por la zona de la Rumorosa,  aunque ya conoce el alto riesgo de morir de insolación en el desierto.

“Hace dos meses intente cruzar por San Luis Río Colorado. Estaba yo con unos 10 más. Unos de Yucatán y otros hondureños y salvadoreños. El “coyote” nos trajo caminando por tres días en el desierto y al final nos abandonó. Al quinto día ya nos estábamos muriendo de sed, varios ya no podían caminar por las ampollas y las cortadas en los pies, pues los tenis se rompen con espinas y rocas”.

Después de cinco días de caminatas nocturnas por el desierto y dormir de día debajo de rocas y huizaches, fueron encontrados por dos camionetas y un helicóptero de la Border Patrol quienes los detuvieron y los llevaron detenidos por 15 días. Después fueron deportados por la garita Calexico-Mexicali.

“Realmente nos salvamos. En el desierto vimos varias osamentas, mochilas abandonadas, botellas de plástico, algunas cruces improvisadas que indicaban que ahí murió alguien. También hay que cuidarse de las serpientes y alacranes”, comentó a The Exodo, estte hotel-albergue donde mexicanos y centroamericanos son hospedados gratuitamente mientras se recuperan de sus propias odiseas migratorias.

 

Sin embargo, a pesar de que no logró llegar a su destino es afortunado. La Patrulla Fronteriza estadounidense en Arizona ha encontrado en el desierto 97 cuerpos de indocumentados en los últimos diez meses, la mayoría jóvenes, mujeres, pero también niños.

 

De acuerdo con la Patrulla Fronteriza, la mayoría de los cuerpos fueron hallados en áreas remotas, por donde los traficantes están cruzando a los inmigrantes debido a los controles y la vigilancia en la mayor parte de la frontera. Durante el año fiscal 2013 fueron encontrados 200 cuerpos.

En Tucson, Arizona, Robin Reineke, quien trabaja para la Oficina del Médico Forense todos los días recibe decenas de llamadas de personas de México y Centroamérica que buscan a sus hijos, hermanos, padres.

¿Adónde iba? Cuando fue vista por última vez? ¿Cuánto mide? ¿Cuánto pesa? ¿Tiene algún tatuaje o cicatrices? ¿Ha tenido algún tratamiento dental, y tiene usted una foto donde él está sonriendo?, pregunta y anota en libretas que luego integra a expedientes con el fin de compararlos con fotografías y osamentas que se resguardan esta oficina forense.

El Condado de Pima tiene más éxito que la mayoría de la tarea – identifica el 70 por ciento de los cuerpos traídos  Sin embargo, los miembros del personal se empujan para hacerlo mejor – ellos saben que para el 30 por ciento de sus casos que están sin resolver que no pueden devolver el cuerpo a la familia Y esas madres, padres, hijos, hijas, esposos y esposas no pueden estar en paz.

“La tragedia de la situación es similar a la tragedia que vemos a diario aquí de personas que a menudo no por culpa propia o tal vez eran ingenuos hasta cierto punto terminan muriendo en el lugar equivocado en el momento equivocado”, expuso médico forense del Condado de Pima,  Bruce Parks.

Desde 2001, la oficina de Parks ha manejado más de 1,500 casos de muertes en la zona fronteriza entre los dos países. Ello con  aumento importante de las décadas anteriores. Más de 500 son llamados “John” o “Jane Doe”, es decir las personas cuyos cuerpos han sido muy dañados por las duras condiciones del desierto o que llevar ninguna identificación verificable.

El periodista de San Luis Río Colorado, Juan José Romero Razo, ha sido testigo de cientos de muertes de paisanos y de centroamericanos que mueren insolados en esta zona fronteriza. “Es muy peligroso cruzar por aquí. Un golpe de calor de cerca de 50 grados de temperatura te puede matar en pocos minutos”.

Destacó que la zona sur de Arizona se convirtió en un lugar preferido para cruzar en la década de 1990, cuando los funcionarios de inmigración de Estados Unidos implementaron la vigilancia fronteriza más dura a través de la Operación Guardián en California y la frontera entre Tijuana y San Diego prácticamente se cerró los migrantes indocumentados.

“Realmente cruzar por esta zona es ir con altas posibilidades de morir sino ser pierden, si de caen en alguna ladera, pero el sólo hecho de estar expuestos al sol quemante te fulmina en horas, en minutos. Quienes mueren, sus cuerpos quedan secos en cuestión de horas, es muy difícil localizarlos y después identificarlos”, apuntó Juan José Romero.

Isabel García, una defensora pública y copresidenta de la Coalición por los Derechos Humanos en Tucson, Arizona, indicó que entre 150 y 200 personas mueren cada año sólo en esta zona fronteriza.

 

La oficina a Oficina del Médico Forense del Condado Pima,,recibió en 2012 los cuerpos de 157 emigrantes fueron recuperados en el desierto. En 2013, los restos de 169 personas fueron encontrados ahí.

“Desde 2001, ha habido más o menos 2 mil 200 muertes de inmigrantes, la mayoría de ellos ciudadanos mexicanos, dijo Gregory Hess, director de la Oficina del Médico Forense del Condado Pima.

“Cuando encontramos solo un hueso en el desierto, un fémur… o un brazo, no permanece aquí mucho tiempo… tomamos fotografías, medidas y muestras de ADN. Los cuerpos sin reclamar son enterrados o cremados después de más o menos un año”, expuso.

Debido a que la mayoría de los cuerpos son de ciudadanos mexicanos, el personal de la morgue se mantiene en contacto con el consulado mexicano en Tucson.

Jerónimo García, funcionario del consulado de México en Tucson, se ha convertido, sin haber estudiado, en experto forense.  “Este tiene trabajo de odontología. A veces, los dientes nos dan indicios respecto a de dónde vienen o por las pertenencias, sobre todo estampas religiosas que nos hablan del estado o incluso pueblo de donde son originarios”.

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